No sé cómo empezar esto.
Ni siquiera sé cómo dirigirme hacia ti.
Pero creo que te debo una disculpa.
Así como tú me debes una explicación.
Aunque… tal vez eso sea después.
En serio, ¿viste algo en mí para ponerme esta prueba?
¿O solo soy yo, fantaseando con que la guerra algún día me traerá gloria?
He estado enojado contigo.
Porque justo en el momento en que más intenté acercarme a ti, menos respondías a mis auxilios.
Y todavía no descubro cuál es el aprendizaje que me corresponde.
Eso es jodido.
¿Cuándo sabré que lo estoy haciendo bien?
Respóndeme, por favor.
Sé que no soy nadie para exigirte.
Mucho menos para cuestionarte.
Pero hay algo dentro de mí que insiste en decirme que todo saldrá bien.
Después de todo…
Siempre me has ayudado a resolverlo, ¿no?
Quizá ese sea precisamente mi error.
Querer entenderlo todo.